Murray Schafer, en los años setentas, propuso “empecemos a escuchar el ruido”, y motivó a escuchar el mundo como si fuera una composición. La propuesta de Schafer era empezar a abrir los oídos no solo a la música sino también al mundo. Su inventario de paisajes sonoros del mundo, un proyecto apoyado por la UNESCO, ha sido realizado bajo la perspectiva de mostrar una nueva relación entre el hombre y los sonidos que le rodean. En ese momento nace el concepto de “Paisaje Sonoro”.
En Cenarte proponemos una tipología de evento sensorial, en el que los invitados viven una experiencia íntima y personal a través de los sonidos cotidianos. Si enmarcamos esta experiencia sonora en una hacienda del s.XVI con diferentes espacios interiores y exteriores donde los asistentes puedan relajarse en una hamaca, pasear, beber diferentes tipos de aguas, charlar, y cenar alimentos ecológicos, obtendremos una experiencia diferente, una experiencia de vanguardia.
Algunos ejemplos de paisajes sonoros son:
- En un ambiente natural los pájaros que pían, las ranas que croan, el rumor del agua de un arroyo, el trueno antes de la lluvia, el caer de granizos.
- En un ambiente rural dos personas conversando, las campanas de la iglesia, el sonido del tractor faenando, el trote de un caballo, el movimiento de un molino.
- En un ambiente urbano, el tráfico, los cláxones, un coche estacionándose, la gente conversando, el sonido de la maquinaria, un edificio en obras, un centro comercial, el tono de celulares.




